El eterno debate entre caja mecánica o automática

La experiencia de manejo es un tema aparte entre los amantes de los fierros motorizados. Uno de los debates “no-oficiales” más comunes es aquel que divide a quienes prefieren un auto mecánico de quienes optan por los cambios automáticos. Usted ¿con cuál se queda?

Desde antes de aprender a conducir uno escucha siempre esta clase de discusiones: que si el mecánico es mejor porque uno tiene control sobre la caja de cambios, que si uno puede sentir el motor cada vez que necesita un cambio de velocidad. Que si el automático es mejor porque permite conducir con mayor libertad, en especial en ciudades caóticas en las cuales el tráfico endemoniado impide prestar total atención a todas las cosas que uno tiene que hacer a la vez para conducir correctamente. Quizás solo los más expertos en mecánica del coche, puedan deliberar en que condiciones es mejor una u otra opción. El tema puede servir como excuasa para empezar a profundizar a travñes de un curso de mecánica automóvil.

Es alucinante como el ser humano ha alcanzado ciertas destrezas que con el tiempo se mecanizan de tal forma que parece como si las cosas ocurrieran por sí solas. Y el conducir es una de esas actividades que mejor ejemplifican esa situación. Los niveles de coordinación requeridos para conducir son básicos para cualquier ser humano que goce de buena salud motora y mental. Y aunque es verdad que existen grandes diferencias entre conducir un mecánico o un automático, en sentido estricto cualquiera de los dos exige la mayor de las concentraciones al momento de echarlos a andar. Las maravillas del cerebro humano jamás dejarán de sorprendernos.

Las razones por las cuales uno termina siendo mejor que otro son mayormente subjetivas. El “feeling” de un auto mecánico tiene que ver con la conexión directa que existe entre el hombre y la máquina, esa certeza de que es uno el que controla la performance del motor. En cambio, las transmisiones automáticas, como su nombre lo indica, cambian de acuerdo a las revoluciones del motor sin necesidad que conductor intervenga. Esto limita a quien maneja a dirigir el auto, es decir, su concentración se centra en el timón y en los pedales de freno y acelerador.

Este ahorro de actividad cerebral puede ser de enorme utilidad para aquellas personas a quines les resulta difícil operar instantáneamente todas las operaciones involucradas al momento de conducir. Por otro lado, esta diferenciación genera una conceptualización – y casi una estratificación – entre los conductores, lo cual aumenta la subjetividad al momento de valorar las bondades de cada tipo de vehículo. Esto significa que quienes prefieren los automóviles mecánicos son generalmente vistos como “mejores” conductores porque no dependen del sistema automático de cambios sino que tienen un perfecto control de los mismos.

Hay quienes afirman, sin dudarlo ni un instante, que los carros con cambios automáticos son ideales para aquellas personas que recién están aprendiendo a conducir, puesto que el acto de controlar un vehículo motorizado es, al principio, un poco difícil y los nervios pueden llevar a que el aprendizaje de la secuencia de acciones a realizar – que es casi como una coreografía rítmica que debe ser llevada a cabo desde el asiento de conductor – sea más complicado.

Pero los defensores de los autos mecánicos (que son además, mayoría) afirman, con la misma convicción, que si uno aprende a conducir en un vehículo automático tendrá muchos problemas para controlar un sistema mecánico. Por el contrario, cuando uno aprende a conducir en un mecánico, al sentarse frente al volante de un automático, las cosas son simple y llanamente más sencillas. Puede incluso ayudar algo a aprender la mecánica de los vehículos. Inclusive en algunos países de Europa y Asia aquellas personas que obtuvieron su licencia de conducir pasando las pruebas con un vehículo de cambios automáticos no están autorizados a circular posteriormente en uno mecánico. Asimismo, las cajas de cambios automáticos reducen la eficiencia del combustible y la potencia del motor. Aunque todo esto es cierto, el carácter subjetivo de la preferencia no deja de estar presente.

Revisando la Internet uno se encuentra con una variedad de respuestas con respecto a este interesante debate automotriz. Por ejemplo un conductor mexicano afirma lo siguiente: “la neta un mecánico porque son más confiables y seguros. Desgastan menos el sistema de frenos debido a que el automático debe de estar siempre en movimiento. Además, los mecánicos gastan menos combustible y desgastan menos el motor que los automáticos, debido a que los automáticos siempre trabajan acelerados y aunque tengan fallas en el sistema eléctrico, empujándolos arrancan. En cambio un automático, si no está bien de su sistema eléctrico, su sistema de frenos o tiene alguna falla en el motor es un peligro rodante para ti y para los que te rodean”.

En la esquina de los automáticos encontramos comentarios como éste: “El automático es más sencillo para conducir, pero mucho más complejo en cuanto a su funcionamiento. La gran ventaja del automático es la velocidad de crucero (que hasta donde sé, no existe en los autos con cajas manuales)”. Como ven, las opiniones varían y se forman sobre la base de aspectos subjetivos, apoyados a veces por ligeras consideraciones de carácter técnico. En algunos casos hasta variables relacionadas al precio de las unidades entran en juego, lo cual abre una arista nueva dentro del tema en cuestión.

En todo caso, más allá de las subjetividades que dominan el debate, creo que es de utilidad revisar opiniones basadas en la experiencia de alguien que ha manejado ambos tipos de carros: “No todos saben conducir un auto automático, es más difícil, sobretodo cuando hay que tomar decisiones drásticas de manejo, tanto en aceleración como en recorte de velocidad y la mayoría de los conductores no saben en qué momento aplicar el selector de velocidades de una caja automática”.

Y con respecto a los mecánicos, no se pierde mucha potencia al piso (comparada), si el motor es pequeño. Además, una ventaja importantísima es que si el motor se apaga estando en movimiento (no importa la velocidad) tienes la posibilidad de usar la palanca de cambios para aguantar el carro, cosa que es difícil en los automáticos”.

Lo cierto es que conducir un auto con transmisión mecánica constituye aún la manera más natural, por decirlo de alguna forma, de controlar un vehículo motorizado, sin depender para esto de sistemas automáticos. Es una de esas propiedades que mantienen ese diálogo permanente entre el ser humano y su creación. Conducir un automático puede ser más fácil para muchas personas pero no es igual de placentero.

Créditos: imagenes 1 y 2 obtenidas de la Web oficial de Toyota del Perú; imagen 3 obtenida de la Web de Audi Perú.